Chica con vestido verde con espuma para limpieza facial en sus mejillas

Cómo lavarse el rostro: nuestra guía de limpieza

El modesto lavado facial. El paso esencial en toda rutina de cuidado de la piel: ¡lo sabemos! Pero, no todo está en los productos que te aplicás. Aquí hay algunos consejos, trucos y sugerencias para que tu rutina de limpieza mejore y que la piel se sienta siempre renovada, limpia y lista para el próximo paso en el cuidado de la piel.

 

¿Con qué frecuencia lavás tu rostro?

A pesar de que no hay una respuesta precisa, decimos que dos veces al día es una buena regla general. ¿Un día sin maquillaje? No importa, es necesaria, sin embargo, una sesión rápida. Todavía hay que retirar toda esa contaminación, sudor diario e impurezas.

¿A la mañana? Puede que la piel no esté cubierta de suciedad del día, pero tu piel estuvo en contacto directo con la almohada, lo que significa que es mejor retirar las células muertas, la grasitud y el sudor. Un disco de algodón embebido en agua micelar ayuda a renovar la piel en un solo paso rápido.

Selección de productos de limpieza Simple sobre un fondo blanco.

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La mayor parte del tiempo limpiamos y repetimos. Seguimos nuestra rutina habitual en piloto automático, lo que significa que podemos obviar los anuncios. ¿Cejas cargadas por un día? Sí, ya nos pasó. Amigate con tus orejas (detrás de ellas), con la parte de abajo de tu pera, con tu cuello y línea capilar. ¿No querés que se te moje el cabello? Una toallita de limpieza facial hace maravillas en ese vello muy fino cubierto por una base muy potente.

 

Aplicá suavemente el producto de limpieza

¿Pensás que súper limpio es bueno? No cuando se trata de tu piel. Esa sensación de sequedad y tirantez en general significa que frotaste demasiado o que usaste un limpiador muy fuerte para tu tipo de piel. Aconsejamos elegir siempre un producto que sea bueno y suave para tu piel, y que deje la barrera de humedad intacta. ¿Uno de nuestros elegidos? Limpieza facial refrescante Simple® Kind To Skin está elaborada con una fórmula no agresiva y sin jabón, ¡así que no va a secarte la piel!

Chica con los ojos cerrados y una toalla en la cabeza que se pasa un limpiador por el rostro.

Probá con una rutina de limpieza facial doble

¿Alguna vez escuchaste hablar de esta vía de limpieza de doble función? La idea de esto es duplicar la acción de los limpiadores: uno ayuda a liberarte del maquillaje y el otro va a limpiar tu piel directamente. Probá con una toallita de limpieza como primer paso, seguido de un limpiador facial o agua micelar como siguiente paso. Es una de las mejores vías de limpieza si lo que buscás es una limpieza (más) profunda. ¿Nuestro consejo? No exageres y seguí con la doble limpieza solo una vez por semana.

 

Evitá la limpieza en la ducha

Sí, ahí es donde lavamos el resto del cuerpo, entonces no tiene sentido limpiarnos el rostro al mismo tiempo. Pero, el agua de la ducha en general está mucho más caliente de lo que querríamos para nuestro rostro, lo que significa que puede de hecho deshidratar la piel, mientras que posiblemente esté debilitando la barrera lipídica natural. Probá limpiar y enjuagar con agua templada antes de meterte y vas a ayudar a que la piel se sienta más calmada y en equilibrio.

 

Podés limpiar tu rostro sin cortar con tu rutina diaria

¿La persona con la que vives no sale de la ducha? No hay problema. Si tenés acceso a una canilla nadie va a impedir que logres la mejor limpieza dos veces por día. Probá con agua micelar de limpieza. Usa micelas para atraer el maquillaje, la suciedad y el sebo de tu piel sin alterar su barrera natural. ¿Y lo mejor? No se enjuaga, no queda pegajoso y comienza tu viaje del cuidado de la piel con un paso fácil (y sin agua).

Agua micelar de limpieza Simple Water Boost en la mesa de luz con una lámpara de fondo.

No esperes para humectar

Ni bien limpiás, seguí con un humectante mientras la piel aún está un poco húmeda, para impedir que pierda humedad o se deshidrate. ¿Un consejo rápido? Calentá la crema frotándola entre las yemas de tus dedos antes de aplicarla: se vuelve deliciosamente suave.

Mujer poniendo humectante Simple sobre la punta de los dedos

¿Cómo lavarse el rostro? ¡Ahora ya sabés! Estos consejos y trucos ayudarán a organizar tu rutina de limpieza.

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