Mujer con cabello enrulado mirando por encima del hombro con una mochila en una estación de tren

La ciudad y la piel

¡Es un sí a las luces brillantes y al bullicio diario! La vida en una gran ciudad tiene mucho a su favor. Sin embargo, también hay que enfrentar viajes al trabajo abarrotados de gente, agua dura y contaminación, por supuesto.

Todo eso puede tener un efecto no tan bueno sobre tu piel (¡al igual que esas largas noches!) pero no temas, con unos pocos ajustes en la rutina de cuidado de tu piel y algunas ideas de cómo los agentes estresantes de la ciudad pueden hacer que la piel se sienta más sensible, podés conquistar la jungla de cemento con confianza.

Contaminación

Partículas de contaminación: ¿sabías que la piel expuesta a la contaminación produce más de sebo en comparación con la piel que está menos expuesta a la contaminación? Sí, los humos de caños de escape, el cigarrillo y el polvo pueden hacer que tu piel se vea irritada, sucia, grasosa y sensible cuando vivís o trabajás en la ciudad. A lo largo del día, la contaminación del aire puede adherirse a tu piel y absorberse por los poros, lo que significa que, con el tiempo, estas partículas pueden irritar y debilitar la delicada barrera de la piel.

No todo es fatalidad y pesimismo: sin embargo, hay maneras de combatir esas partículas comenzando por la limpieza. Así es, una limpieza dos veces al día te ayudará a librarte de las impurezas y también de las células muertas de la piel. Te preguntarás: ¿cómo elegir el limpiador perfecto? Probá uno (o algunos) de estos para arrastrar todas esas partículas de contaminación.

Agua dura

Sí, estamos seguros de que escuchaste hablar del agua dura. Pero, ¿cómo afecta exactamente a tu piel? El agua que contiene una cantidad más grande de lo normal de minerales, como calcio o magnesio, que pueden deteriorar la barrera de humedad de tu piel. Esta acumulación de minerales hace más difícil que otras sustancias, como agentes tensioactivos o detergentes, se disuelvan en el agua dejando la piel seca y sensible.

A pesar de que no podés cambiar el agua que usás, sí podés probar algunos consejos y trucos (como elegir un limpiador sin enjuague) como el agua micelar para limitar la cantidad de agua dura que entra en contacto con tu piel.

Vivir en la ciudad

No solo se trata de lo que ponemos sobre nuestra piel, esas largas noches (y dormir con la base puesta, ¡también!) todo puede sumar puntos para ganarse una piel sensible. ¿Nuestra opinión? Una rutina equilibrada de cuidado de la piel es un buen comienzo para ayudar a la piel en la ciudad.

Y, sin embargo, no se trata solo de nuestra piel, encontrar el momento para desacelerar y buscar un poco de calma en nuestro (a veces agitado) día, también puede marcar la diferencia. ¿Buscás más consejos sobre cómo empezar una rutina para combatir los problemas de piel en la ciudad? Podés contar con nosotros.

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